miércoles, 27 de abril de 2011

El Neoclasicismo, el arte del siglo XVIII

El neoclasicismo es un movimiento artístico que se revela ante el clasicismo de finales del período barroco. No vuelve su mirada a la naturaleza y a lo nacional, como el clasicismo si no que se dirige directamente a la antigüedad clásica. En la literatura, donde el movimiento empieza, toman las normas de Aristóteles y Horacio sobre la poesía como algo inmutable y rígido. En arquitectura y demás artes las proporciones clásicas en la construcción fueron la norma, entonces encontramos edificios con columnas al estilo griego y guardando las proporciones del rectángulo de oro (donde la división entre el lado mayor y el lado menor da el número aureo que equivale a 1,6180339887... aproximadamente pues es un número irracional).
Es frecuente encontrar edificios como teatros con nichos aludiendo a las musas del arte junto a con grandes escritores del momento como Cervantes o Petrarca. Boilau en Francia, Luzán en España y un poco después Gravina y Muratori en Italia se encargan de darle el contenido doctrinal a este movimiento antibarroco que conocemos como el neoclasicismo. La universalidad que pretendía dar a la cultura se siente como un regreso al los ideales universalistas del renacimiento y con ello resultó un tipo curioso de complemento a la mentalidad absolutista del momento, la palabra del rey era la ley de la misma manera que la palabra de la antigüedad clásica también lo era.

Los artistas neoclásicos eran muy déspotas con sus creaciones y manifestaban un egocentrismos que como digo se complementaba bastante con el absolutismo monárquico. Sin embargo hay grandes diferencias propias del movimiento sobre todo en qué reglas seguir. En la pintura y la escultura se vuelven a representar escenas de la mitología y la historia de Grecia y hasta de Roma pero con los rostros de nobles y personajes modernos, que muchas veces posan vestidos con las ropas de la época.
También el ideal de belleza vuelve sus ojos a los estilos griegos y vemos a las mujeres algo pasadas de peso pero guardando proporciones muy agradables, por usar este ejemplo. El neoclasicismo se revela al barroco y en especial al rococó, pero en su vuelta a la antigüedad griega se vuelve tan rígido como el mismo barroco que si somos sinceros es un fenómeno que experimentan todos estos movimientos.

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